Psicologia en latinoamerica

Krüeger, Félix

Catedrático en Filosofía y Psicología en Leipzig. Discípulo de Wundt. Profesor que inaugura en 1906 la cátedra de Psicología II en Facultad de Filosofía y Letras de UBA. Dicta un Seminario en el Instituto del Profesorado Secundario. Introduce las ideas de Dilthey y Kant. Propicia una psicología de la totalidad, estructura total de la vivencia. Destaca el problema de los valores. Propone una estructura funcional que no excluye enfoques genéticos y evolutivos. Abre a la Gestalt y la fenomenología. Influye en Alberini.

el tiempo no ha debilitado la huella de su paso por la cátedra, y lejos de atenuar su gravitación parece haberla acrecentado. En su corta actuación, limitada apenas a un par de años, dejó Krueger, en aquellos que fueron sus alumnos, estímulos y sugestiones cuyos frutos se dejan percibir a la distancia. No es extraño, pues, que más de treinta años después de abandonar el país aparecieran, separadas por escaso intervalo, dos colecciones de estudios suyos, la que lleva por título Estudios psicológicos, debida al interés de los universitarios del Litoral deseosos de poner fuentes de información al alcance de los profesores secundarios de psicología, y la que lleva por título La totalidad psíquica, editada por el Instituto de Filosofía de la Universidad de Buenos Aires. Dos profesores argentinos —Francisco Romero y Carlos Astrada— prologan dichas colecciones, en términos por lo demás concordantes respecto a la significación de Krueger para la renovación de la psicología. El joven maestro, que en 1907 se alejó de la Argentina, estaba llamado a suceder, al cabo de algimos años, a Guillermo Wundt en la dirección del Instituto de Psicología experimental de Liepzig, y había de ocupar más tarde el Rectorado de la misma Universidad, cargo que abandonara, ya anciano, a poco de comenzar la última guerra, y en parte por su disconformidad con el régimen político de su país, que le indujo a buscar un retiro apacible en la hospitalaria Suiza*. La significación de Krueger trasciende con mucho el marco limitado de su obra docente en la Argentina; su nombre se inscribe en la lista, ya profusa, de aquellos que han estimulado de un modo decisivo la renovación de la psicología actual. Esquemáticamente su contribución puede reducirse a estos términos escuetos, que, de paso, permiten apreciar la extensión y profundidad de su influencia. Estimamos a Krueger, en primer término, por su crítica, tan honrada como implacable, a los métodos y resultados de una psicología ya caduca, desmentida por los hechos, y cuyos mismos partidarios intentaban superar por medios que no eran compatibles con los viejos supuestos, 


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